En el sistema del zoroastrismo, Ahriman (o Angra Mainyu) es el oponente del dios Ahura Mazda, personificando todo lo que se opone a la luz, la armonía, el orden y la ley (ya sea justa o no). Sin embargo, su influencia no se percibe como un mal absoluto, sino más bien como una fuerza que refleja las aspiraciones y elecciones internas de una persona, sirviendo a menudo como espejo de sus motivaciones ocultas.
Para la bruja Sandra, el Diablo (Ahriman) es una poderosa fuerza simbólica que refleja la esencia de la riqueza y los logros terrenales. Su papel no se limita a una interpretación negativa: Ahriman es una fuerza que revela los verdaderos deseos de una persona, dándoles. lo que merece a través de sus acciones y creencias. Personas Este poder es a menudo temido, ya que requiere que uno mire profundamente su mundo interior y se dé cuenta de sus verdaderas aspiraciones y debilidades. Ahriman actúa como una fuerza espejo, mostrando a la persona sus sombras internas. sin activar una retroalimentación instantánea, como lo hacen otros símbolos o deidades, el “bumerán retardado” abre espacio para ilusiones y acciones inconscientes, lo que genera miedo.
Así, Ahriman simboliza el desafío del autoconocimiento, la posibilidad de transformación a través de una mirada honesta a las propias acciones y sus consecuencias. En el mundo mágico, cumple la función de realizar el poder del mundo material y las energías terrenales, enfatizando la necesidad de una interacción responsable con ellos.